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PRELUDIO: Una propuesta de deconstrucción histórica

Entrevista a Ana González Vañek

Por Ricardo Terriles

PRELUDIO es un solo de danza contemporánea creado e interpretado por Ana González Vañek. Inspirada en elementos teóricos de la Escuela de Frankfurt, en fragmentos del diario de Ana Frank y en la estética del film Der Himmel Über Berlin, de Wim Wenders, la obra ofrece la posibilidad de transitar un necesario proceso de de-construcción histórica, a través de la danza. Preludio se presentó como trabajo en proceso en el marco del Festival Nacional Danzar (2013) con auspicio del Ministerio de Cultura de la Nación. Fue estrenada en Tadron Teatro y presentada posteriormente en el Centro Cultural Borges, en el Centre National de la Danse – Paris, e invitada por el Centro Ana Frank Argentina a participar en la conmemoración del 87º natalicio de Ana Frank. La obra se enmarca dentro del ciclo Artes Escénicas en Comunicación, con auspicios de la Embajada de Francia en Argentina, la Alianza Francesa de Buenos Aires, la Embajada de Argentina en Francia y la Revista DanzaNet.

Fotografía - Haroldo Dahn

 

 

RT: -¿Cómo surge la idea de Preludio?

-Preludio surge como continuidad de un trabajo de danza anterior al que yo llamo mi obra de vida, Cascada en tres tiempos. En un determinado momento comencé a percibir que la obra ameritaba derivar en otra propuesta, con un anclaje concreto en nuestra historia social global, debido a diversas situaciones que confluyeron en mi entorno de aquel entonces. Siempre me interesó sobremanera la temática del Holocausto. Había leído el diario de Ana Frank cuando era chica y posteriormente tuve la posibilidad de profundizar esta lectura y el contexto de su escritura, a partir de diversos trabajos de investigación que realicé en los primeros años de la facultad. Para su desarrollo -que incluyó visitas al Museo del Holocausto y la realización de entrevistas a sobrevivientes- me basé en textos de Theodor Adorno y Max Horkheimer, teóricos de la Escuela de Frankfur. Me fascinaron sus propuestas y hasta el día de hoy descubro la riqueza de sus legados. Estos elementos combinados fueron aspectos fundamentales durante el proceso creativo de Preludio así como también la inclusión de la obra en el ciclo Artes Escénicas en Comunicación, lo que me permitió ahondar en cuestiones estéticas y conceptuales vinculadas metafóricamente a las demás obras que integran el proyecto.

RT: ¿Cómo describiría el proceso creativo de la obra y qué aspectos destacaría?

-En un primer momento, Preludio tuvo carácter de homenaje, ya que me centré exclusivamente en el diario de Ana Frank como motor de creación. El proceso creativo de Preludio - Homenaje a Ana Frank, llevó aproximadamente un año durante el cual trabajé a partir de las sensaciones que me generaba tanto la re lectura de fragmentos del diario como los registros fotográficos y audiovisuales de la II Guerra Mundial. Posteriormente y luego de haber presentado la obra en el Centro Ana Frank Argentina, comencé a indagar en otras posibilidades creativas que me permitieran ampliar los lugares de llegada de la obra. Así la obra pasó a llamarse Preludio, y a ciertos fragmentos del diario de Ana Frank, especialmente elegidos, se sumó la teoría de la Escuela de Frankfurt, de manera concreta. Asimismo, encontré en la película Wings of desire (Der Himmel Über Berlin), de Wim Wenders, elementos estéticos y conceptuales profundamente inspiradores para articular la composición. La danza en Preludio sigue un hilo conductor particular que es mi concepción sobre el tiempo de la creación, entendido como posibilidad abierta de ser, donde el silencio y la quietud se convierten en metáforas de un movimiento eterno, primigenio y anticipatorio. Preludio es el trabajo más intenso y de mayor compromiso emocional que he realizado hasta el momento. Es una obra que me excede, porque habla de nuestra sociedad humana, para transformarla. Las víctimas del Holocausto, como tantos seres que hoy en día sufren injustas atrocidades, han sido y son víctimas, no solamente de un sistema político, sino de una humanidad que aún necesita deconstruirse para recrearse sobra una base sólida de valores fundamentales.

RT: En tanto que Preludio se vincula con la problemática del Holocausto ¿Cuál es el rol de la danza y su aporte para la reflexión sobre esta desgracia en la historia de la humanidad?

-La danza es una práctica social y en consecuencia es un acto de comunicación. Su existencia efímera le permite acceder a los registros sensoriales y emocionales del espectador, de una manera efectivamente imperceptible. La experiencia de la danza, de ver y presenciar un espectáculo de danza, genera un contacto piel a piel en ese espacio y tiempo únicos del acontecimiento escénico. Esto se vincula directamente con la cuestión de la creación de sentido nuevo, y de la resignificación de sentidos adquiridos. Ambas situaciones suceden en el cuerpo del espectador. ¿Qué significa esto? Que Preludio, por su naturaleza dancística, y por el tratamiento discursivo de la temática que ofrece, posee la capacidad de atravesar al espectador en registros que existen antes de su pensamiento. Si bien todos sabemos que el Holocausto forma parte de estas “desgracias…”, la gran mayoría de las personas reproducen en sus acciones y en sus creencias, signos sociales herederos de las mismas. La violencia en todas sus fomas es un claro ejemplo de ello. Para que esto se resignifique y en consecuencia se transforme, es imprescindible “incorporar” signos que trasciendan a los pre-existentes, para crear así nuevas maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Es fundamental llevar a cabo un trabajo de deconstrucción de las propias creencias que son el reflejo individual y social de supuestos culturales y políticos. Esto supone y amerita un compromiso honesto con nuestra humanidad, un compromiso profundo que nos permita llegar al origen: ese espacio-tiempo efímero y eterno donde toda creación es posible. Por eso la danza, y para eso Preludio.-