JE SUIS CHARLIE. UN CAMINO HACIA LA RESILIENCIA SOCIAL

Por Ana González Vañek


Tras cinco años durante los cuales Francia se vio atravesada por diversos atentados y movimientos de carácter fuertemente social, comenzó ayer (3 - 09 - 2020) el juicio a los autores del atentado a la agencia editorial del semanario satírico Charlie Hebdo.


Entre el 7 y el 9 de enero se llevaron a cabo atentados en la mencionada editorial así como también en Montrouge y en el mercado judío Cacher, dejando 17 fallecidos durante un corto período que conmovió profundamente a Francia y al mundo entero.


Un total de 14 personas están acusadas por haber acompañado a los hermanos Kouachi, autores reales de los crímenes, quienes fueron ejecutados en un operativo policial sin precedentes, pocas horas después.


El 11 de enero, unas 2.000.000 personas, entre ellas más de 40 líderes mundiales participaron en París en una marcha de unidad nacional, y 3.700.000 millones de personas se sumaron a las manifestaciones celebradas en toda Francia. La frase Je suis Charlie («Yo soy Charlie» en francés) fue un lema común de apoyo a las manifestaciones y en los medios sociales. Los trabajadores sobrevivientes de Charlie Hebdo decidieron publicar una nueva edición tras el ataque que vendió 7 millones de copias en seis idiomas, en contraste con su tirada habitual en francés de 60.000 ejemplares.


El día 9 de enero de 2015 escribí un artículo inspirado por estos trágicos sucesos y sus devenires en la prensa, con la intención de reflexionar acerca de las posibilidades discursivas que semejantes experiencias ofrecen a nuestro mundo de interpretaciones.


Considerando que el juicio recientemente iniciado, abre una nueva etapa en la línea histórica de estos fenómenos, mi interés reside en abordarlos desde una resignificación discursiva, que permita revalorizar el rol de la palabra escrita en la búsqueda de comprensión de nuestro posicionamiento -y consecuente responsabilidad- como individuos y a su vez partícipes activos en la construcción colectiva del sentido.


Es a partir de este duro impacto en los cimientos y significados subyacentes de la prensa global, que vislumbro -y pretendo echar luz- sobre un posible camino hacia la resiliencia social.


Siendo ésta la capacidad de superar la adversidad ¿Qué podrían venir a revelar los acontecimientos que definimos como ataques a la libertad? ¿Es posible hablar de libertad ante la desigualdad?

A continuación, una imagen que compila diversas tapas de periódicos y revistas que aparecieron durante aquellos días en distintos países.



JE SUIS CHARLIE. UN CAMINO HACIA LA RESILIENCIA SOCIAL

9 - 01 - 2015


"Quien tiene el privilegio de saber tiene la obligación de actuar." Albert Einstein

Estos últimos días he leído diversas teorías sobre lo ocurrido en París, explicando las "causas ocultas" de tan terrible atentado.

Por su parte, los hechos de estos últimos días reflejan algo muy distinto a los conglomerados de palabras que forman discursos y quedan ahí. Y es en este lugar donde tenemos que posicionarnos para actuar; en el único punto de partida posible y existente, que son los acontecimientos actuales: pueblos del mundo unidos en actos solidarios. Si fue una operación para generar guerras -es muy probable, porque muchos así lo creen- o si fue una venganza religiosa -también es muy probable, porque muchos así lo creen- no nos brinda las herramientas necesarias para trabajar en pos de la construcción de una humanidad igualitara e inclusiva, basada en la solidez de sentidos colectivos compartidos y sostenibles a largo plazo. Comencemos por preguntarnos si es esto lo que verdaderamente queremos. Entonces sí, avancemos.


"Si queremos un mundo de paz y de justicia, tenemos que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor." Antoine de Saint-Exupéry

Seamos realistas. No podemos cambiar lo que pasó. Nada ni nadie devuelve la vida a las personas muertas: ni a las víctimas del atentado ni a todas las víctimas silenciosas de un sistema estructuralmente nocivo para más de la mitad de la población mundial -mundial: que incluye a todos los países-. Pero sí podemos transformar la potencialidad del futuro, aquí y ahora, modificando nuestros pensamientos y planificando eventos venideros desde nuestros respectivos posicionamientos. 

¿Qué significaciones ha promovido y reproducido, hasta ahora, la prensa masiva global? Por supuesto, las decisiones políticas impactan en las sociedades a través de estrategias que la mayor parte de las poblaciones ignoran. Aún así, podemos elegir el camino de la autonomía. Podemos decidir "hacer-nos" responsables -sociales- de nuestras prácticas, considerando a cada instante que además de ser individuos, somos parte de una sociedad donde absolutamente todas nuestras acciones, tendrán repercusión: incluso también, en las decisiones políticas. Recordemos que somos seres sociales y por ende, políticos. Esto significa que en cada uno de nosotros reside el mismo poder. 

"Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestros talentos y nuestras habilidades para encontrar soluciones. Acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla." Albert Einstein

Según Albert Einstein, toda crisis es una oportunidad. Coincido. Por ende propongo poner la inteligencia -intelectual- al servicio de la sensibilidad, eligiendo con esperanza las connotaciones positivas de los hechos para co-crear con voluntad, una nueva humanidad. Sí, claro que es difícil cuando la indignación domina y el pesimismo amenaza. Pero no es imposible.  Ayer escuchaba a François Morel, leyendo una carta a su amigo Patrick Pelloux, periodista del medio Charlie Hebdo y sobreviviente del atentado. En su carta, François citaba al artista Julos Beaucarne, escribiendo las siguientes palabras: "Les cœurs purs doivent se mettre ensemble pour embellir le monde. Il faut reboiser l'âme humain." "Los corazones puros tienen que unirse para embellecer el mundo. Hay que reforestar el alma humana." Dejemos de "subestimar-nos" y comencemos a "valorar-nos" para co-crear una humanidad digna de ser plenamente vivida. Las sociedades contemporáneas han llegado al límite que muchos pensadores posmodernos vislumbraron: la crisis de los conceptos: Dios, Libertad, Expresión, Poder, son algunos ejemplos. Creo fervientemente que ha llegado el momento de ser co-creadores comprometidos "en, con y por" nuestros lenguajes.  Es necesario revisar los significados asociados a lo que hemos dado en llamar "Libertad de Expresión". Un ser verdaderamente libre no necesita burlarse de otro hombre. Un ser verdaderamente libre es capaz de construir humanidad y de crear libertad.

En este sentido, y retomando lo anterior, en vez de analizar la frase "Je suis Charlie" como una estrategia de dominación política, observemos sus connotaciones positivas. Entre ellas, el sentimiento de la "compasión". Quien no siente compasión es incapaz de ponerse en el lugar de otro ser humano y de comprenderlo, más allá de compartir o no sus visiones. Quien no se pone en el lugar del otro, no puede ayudarlo ni dialogar con él, porque su posicionamiento subjetivo lo lleva, en su hermetismo, a pensar como muchos hoy están pensando: de manera defensiva y por ende poco solidaria. ¿Qué sociedad igualitaria e inclusiva podemos concebir sin compasión? "La compasión es un sentimiento humano que se manifiesta 'a partir de' y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento."


Nosotros somos Charlie - El amor más fuerte que el odio

Fuente: Reuters

Seguramente, muchísimas de las personas que hoy dicen "Je suis Charlie" no se sienten identificadas con el periódico satírico ni con sus dibujos. Yo soy una de ellas. Aún así, desde el día 7 de enero elijo difundir esa frase y hacerla propia, en un intento de contribuir al desarrollo de una sociedad compasiva, inclusiva y respetuosa de la vida.  Si seguimos en la línea defensiva, no vamos a evolucionar jamás como humanidad. Buscar las causas de los acontecimientos y analizarlos no ha servido más que para generar contradicciones internas y por ende, agudizar los conflictos humanos. Pienso, luego existo, no va más. Las crisis globales en todas las áreas lo demuestran.  Insisto en sensibilizar el pensamiento intelectual y ofrecer la inteligencia a la percepción y a la emoción. Miremos distinto. Miremos con la sabiduría de nuestra piel. Seamos flexibles, intuitivos, para mover nuestros pensamientos y con ellos, erradicar todas las formas cristalizadas, estigmatizadas y jamás puestas en cuestión.


Para finalizar, o quizás, para comenzar de nuevo, quisiera proponer una invitación a la reflexión acerca de esta bellísima cita de uno de mis autores de cabecera, el pensador contemporáneo Cornelius Castoriadis, de origen griego, quien vivió gran parte de su vida en Paris.

"¿Por qué no podríamos nosotros comenzar postulando un sueño, un poema, una sinfonía, como instancias paradigmáticas de la plenitud del ser y considerar el mundo físico como un modo deficiente, en lugar de ver las cosas de la manera inversa?" Cornelius Castoriadis

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